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20160101

Único y verdadero ganar-ganar

Imagen de pantalla de www.worldometers.info al 31 de diciembre de 2015 a las 18:00 GMT. 
Termina un año más de una gigantesca huella del ser humano en el planeta, lamentablemente muy negativa. Hay algunas razones para reavivar el optimismo en los albores del 2016. Algunas estadísticas indican que 2015 vio reducirse la cantidad de emisiones de carbono en el planeta en función al crecimiento económico, lo cual confirmaría una tendencia sugerida ya en 2014, cuando se mantuvieron las emisiones pese a que la economía global creció. Pero ese no es el punto. El punto es que todavía estamos vertiendo cada año más de 35 mil millones de toneladas métricas de un gas altamente tóxico que permanecerá en la atmósfera por siglos, como resultado de la actividad humana acumulada en todos los rincones del planeta. [Para poner esa cifra en perspectiva, una tonelada métrica de carbono llenaría una esfera de diez metros de diámetro y si entráramos en ella moriríamos en menos de diez minutos.]

A estas alturas del siglo XXI, ya nadie pude negar, cuestionar ni pretender ignorar el efecto de la civilización en la atmósfera, precisamente esa burbuja que reúne las condiciones para sostener la vida en la Tierra, el único planeta en el universo conocido del cual tenemos prueba científica que existe la vida misma.

A esta, mi generación, que ha empezado a liderar la toma de decisiones públicas y privadas de mayor impacto en el mundo, le es urgente colocar en la cima de su lista de prioridades estratégicas la innovación y el diseño para reinventar todo el quehacer humano y encauzarlo hacia un nuevo paradigma de desarrollo regenerativo. El mismo sugiere crear y distribuir riqueza económica mientras recuperamos el capital natural, que es la fuente de todo insumo y materia prima para la producción agrícola, industrial, digital, de servicios, y además, el sustento para que florezcamos y coexistamos todas las especies que precisamente enriquecemos y retroalimentamos ese mismo capital. Este es el único y verdadero escenario de ganar-ganar.

No sugiero que abandonemos el capitalismo, el consumismo ni el hedonismo. Allá cada quien con sus ideologías, ideales y valores. Sí es de acatamiento obligatorio el apego irrestricto al principio ético de la sostenibilidad, de manera que quepamos todos los seres vivos en el planeta para siempre. Ningún negocio puede existir en un planeta muerto y no tenemos un plan(eta) B.

La acción climática que requiere la Tierra no es responsabilidad e interés de unos cuantos. Todos, sin excepción, somos tripulantes de esta nave que viaja a alta velocidad alrededor del sol, dentro del sistema solar, en una galaxia de entre billones en un universo que se expande aceleradamente. Debemos aprender rápido e implementar políticas públicas y privadas que resulten en un desarrollo regenerativo, pues no hay nada más importante para ninguna organización humana racional, sensata y sana –ya sea corporación, escuela, culto o familia— que garantizar su existencia en el tiempo más allá de la vida de sus miembros actuales.

Más de esto es lo que necesitamos con carácter de urgencia, quiero decir, cuestión de vida o muerte. Sé que el 2016 traerá mayores desafíos climáticos y una realidad más chocante, pero también un liderazgo más auténtico y eficaz en procura de soluciones. No es difícil de lograr la transformación requerida, pero es ciertamente imposible si no lo intentamos.

20150827

Cambio climático: Prioridades de adaptación al 2030

El cambio climático es una alteración disruptiva que implica una pérdida en la predictibilidad de los patrones climáticos que se mantenían en equilibrio por los últimos cuatro millones de años, más o menos. Significa que ya no sabemos, con certeza científica, si lloverá o si habrá sequía, la regularidad de las mareas, la calidad y cantidad de biocapacidad en un territorio, la migración de especies terrestres y marinas, etc.

Costa Rica se encuentra en una privilegiada posición para implementar medidas de adaptación urgentes que garanticen, para el 2030, la mejor calidad de vida para sus habitantes en aquellos escenarios futuros que se avecinan. Esta es una lista de prioridades que he tratado de ordenar según la prioridad que amerita.

1. Aumentar la biocapacidad del país del 52% actual de cobertura boscosa, a 70% del territorio nacional; y del 26% de reserva de Parques Nacionales a 35%. Lo primero se puede hacer por la vía pública, privada o ambas en alianza. Lo segundo se podría realizar públicamente por medio de la compra de terrenos aledaños a Parques actuales con fondos que surgieran de la energía geotérmica. Además de aumentar significativamente la reserva de ecosistemas valiosos, quizás permitiría dar por superada la discusión de si se permite o no la exploración y explotación de geotermia en Parques Nacionales. La respuesta sería: por supuesto que sí, pues es un esquema de desarrollo que permitiría aumentar la reserva de Parques Nacionales en un 33% con respecto a la actualidad. Esto lo elaboramos con mayor detalle en El Pacto Ambiental Nacional, quizás con un grado mayor de ambición, pensando más en el 2050:

"Un pacto ambiental nacional debería estructurarse de manera similar al fondo de petróleo noruego, en el cual se centralizan todas las ganancias que se generarían a partir de la geotermia. Este “Fondo del Volcán” estaría administrado por notables líderes nacionales de la ciencia, la industria y la política ambiental y energética del país. Con representación del gobierno de turno, existiría una limitación al porcentaje del fondo del cual podría disponer el Poder Ejecutivo para el presupuesto ordinario nacional cada año. En Noruega, el Primer Ministro sólo puede disponer de 10% de las ganancias anuales del fondo para el presupuesto nacional. El dinero restante del Fondo del Volcán se utilizaría para cumplir las siguientes metas: aumentar la cobertura boscosa del país del 52% actual a 80% del territorio nacional; ampliar la protección de áreas marinas del actual 0,2% a 50%; e incrementar la cobertura de Parques Nacionales y reservas biológicas de 26% en la actualidad a 50% del territorio nacional."

Este aumento de biocapacidad debería incluir un plan de rearborización del casco urbano, lo cual generaría más sombra en la zona de mayor concentración de concreto y asfalto del país, reduciendo las temperaturas que tenderán a subir hacia el 2030 y en adelante. Además, una capital arborizada significará mayor biodiversidad y polinización de flores y cultivos, así como mayor arraigo de los suelos y prevención de inundaciones por el efecto de almacenamiento de agua que cumplen los árboles.

2. Desarrollar la requerida infraestructura que permita captar los excesos de agua que caen en la vertiente atlántica y bombear esa agua unos 100 kilómetros hacia la región del Pacífico norte, que se está viendo afectada por sequías cada vez más agresivas. Según datos oficiales de agosto de 2015, este año en el Caribe ha llovido 67% más de lo normal, mientras en el Pacífico ha llovido 70% menos de lo habitual. Las pérdidas económicas y en la calidad de vida de los habitantes de ambas regiones cuantifican enormes pérdidas que sólo se acumularán en el futuro, a menos de que tengamos una intervención eficaz.

3. Aumentar significativamente la generación eléctrica renovable -sea en forma de geotermia, solar, eólica, mareomotriz, biomasa- que le permita a nuestra matriz dedicar importantes cantidades de energía para bombear agua río arriba y almacenar energía en forma de agua en los grandes embalses que han sido construidos. Una represa hidroeléctrica es como una gigantesca batería. En la actualidad, sólo se recarga si llueve. Sin embargo, si tuviéramos excesos de energía limpia, podríamos bombear agua para llenar los embalses y contar siempre con esa reserva de energía guardada montaña arriba, tanto para la generación eléctrica como para el consumo humano y la irrigación.

4. Alcanzar, como país, el agua-neutralidad y la desecho-neutralidad. Esto requerirá cambiar el paradigma actual en el que no se considera el valor económico y ecológico que tienen los desechos y el agua que descartamos de nuestros procesos industriales, agrícolas y caseros. Se requerirá invertir fuertemente, en lo público y en lo privado, en plantas de tratamiento de agua, plantas de selección de desechos, programas de capacitación para la clasificación de desechos, y plantas de incineración de desechos combustibles para transformarlos en electricidad.

5. Transformar el casco urbano de la capital en un espacio libre de combustibles fósiles. Crear un espacio, por ejemplo, entre la Casa Presidencial y La Sabana, donde no se permita el ingreso de ningún vehículo impulsado por combustibles fósiles. Ello requerirá incorporar medios de transporte público impulsados con energía limpia -tranvía o monorriel eléctrico, buses y taxis eléctricos, bicicletas de préstamo, etc., y crear incentivos para que los sujetos privados cambien sus vehículos de combustión interna por vehículos eléctricos a precios competitivos.

Adicionalmente a estas cinco prioridades nacionales, hay algunos elementos estratégicos y transversales que deben integrar una política pública de adaptación a largo plazo:

A. Incorporar en lo público y lo privado una campaña constante de bioalfabetización que permita el intercambio de información de manera que los jóvenes cuenten con los conocimientos necesarios para innovar en la dirección requerida, esto es, en la dirección del desarrollo regenerativo. El tema ha sido tratado en una charla de TEDxPuraVida en 2014: Bioalfabeta, ¿y qué?

B. Lanzar una campaña de política exterior a largo plazo que consista en promover la transferencia de fondos del gasto militar global al gasto en crecimiento verde. En Trocar armas por árboles, dijimos lo siguiente:

"Hoy en día, cuando la humanidad se gasta anualmente más de un billón de dólares (en inglés, trillion) en armas y mantenimiento de ejércitos, y en que el cambio climático representa una acumulación de costos sociales, económicos y ambientales presentes y futuros, cuya adaptación requiere, según expertos, unos 100 mil millones de dólares (en inglés 100 billion) anuales, valdría la pena considerar el modelo exitoso de desarrollo sostenible de Costa Rica. El dinero existe. Lo que hace falta es virtud y valentía para tomar las decisiones requeridas."

Pensemos en una gestión en la que Costa Rica, con algunos socios estratégicos como Japón, los Estados Unidos y la Unión Europea, promoviera un esquema -llamémosle "Consenso Verde"- en el que países con alto capital financiero invierten en conservación y desarrollo de nueva biocapacidad en países con alto capital natural, permitiéndole a aquellos reducir su huella ecológica y a estos aumentar su riqueza ambiental.

C. Implementar las políticas públicas requeridas para que, con miras al 2050, Costa Rica alcance la soberanía energética. Esto implica pensar, planear y gestionar todos los cambios en políticas económicas, industriales y de consumo para desvincularnos de los combustibles fósiles (quizás con la excepción del combustible para aviones). Se requerirá, entre otras, transformar la naturaleza jurídica de RECOPE para que se convierta en una biorefinadora o en una empresa gestora de energías renovables, como lo sugerimos anteriormente: RECOPE: Incubadora Costarricense de Bioindustria y RECOPE: Refinar más allá del petróleo.

20141013

El ecosistema de valor: del cambio climático al desarrollo regenerativo


El cambio climático, como todo conflicto, crece en espiral. Las causas desatendidas continúan agravando el problema y haciendo sus consecuencias cada vez más negativas y dañinas para el entorno global. Se requiere, entonces, interrumpir este crecimiento y revertir las tendencias agravantes.

Diagnóstico
Hay tres causas principales que exacerban la crisis climática planetaria, a saber: la industria de la carne de res, el sector transportes y la deforestación. Ellas deben ser atendidas de manera integral entre sí, formando ecosistemas de valor que permitan identificar oportunidades de crecimiento socioeconómico para un desarrollo regenerativo de los ecosistemas naturales.

Existen tres sectores productivos clave en Costa Rica que se relacionan estrechamente con este ecosistema de valor. Ellos son: la inversión extranjera directa, las exportaciones y el turismo.

Las propuestas de transformación deben atender las causas del cambio climático alineadas a los sectores productivos mencionados, de manera que el proceso de cambio sea ordenado y constructivo. Así, se plantean cuatro grandes temas que deben utilizarse como matriz de análisis para dichas propuestas. Se trata del uso del suelo en el territorio nacional (incluyendo el uso del mar territorial), la generación de electricidad, el consumo de electricidad y la valoración de costos y beneficios incorporando externalidades ambientales positivas tanto como negativas.

Para simplificar el planteamiento, se presentan tres ecosistemas de valor, cada uno de ellos atendiendo a cada una de las causas que aceleran el cambio climático. El primero de ellos es la industria cárnica. Si bien en Costa Rica la producción de carne ya no es tan intensiva como solía ser unos 30 años atrás, sigue habiendo gran volumen de producción de ganado para lechería. El encadenamiento con otros sectores productivos podría convertir a la industria cárnica o ganadera en el país en una fuente de recuperación de bosque, fertilidad de la tierra y generación de empleos. Por ejemplo, la producción de pasto hidropónico representa una solución para tierras amenazadas por la sequía, específicamente en Guanacaste. Además de producir alimento para ganado, reduciría la necesidad de destinar vastas extensiones de territorio para el pastar de los animales, pudiendo transformarlo en bosque, en proyectos eco-turísticos de avistamiento de biodiversidad, de estudio científico de procesos ecológicos, de generación de energías renovables (por ejemplo, granjas solares o plantas de biomasa), entre otros.

El segundo ecosistema de valor es el sector transportes, no solo vehicular, sino marítimo y aéreo, estos dos últimos con la circunstancia de que son altamente contaminantes. El transporte marítimo es el más contaminante en relación al peso desplazado y a la fuente del combustible, por lo general búnker o diésel. El transporte aéreo libera emisiones de gas carbónico a una altitud que las hace irrecuperables por métodos naturales, tales como oxigenación de océanos o recuperación de biocapacidad, depositándose casi directamente en la atmósfera.

En lo que a transporte vehicular se refiere, se debe introducir el cambio de paradigma de transportar gente, no vehículos. La manera como se ha desarrollado la cultura del Gran Área Metropolitana los últimos 30 años es que cada persona requiere o procura tener un vehículo propio, en parte porque el transporte público es de mala calidad, y en parte por la vasta extensión de la GAM, que equivale a unas 6 u 8 ciudades en una sola. A manera de ilustración, personas que viven en Paraíso de Cartago trabajan en Santa Ana, y personas que residen en Poás de Alajuela laboran en Puriscal. Esto no tiene sentido aunque el transporte público fuera de primera línea.

Se debe considerar, por lo tanto, una incursión de transporte público masivo que sea altamente eficiente. Es inminente la introducción de un tren eléctrico urbano para movilizar personas en horas pico en zonas de alta congestión vial. También, servicios de buses “express” de punto a punto (tipo “shuttle”) que permitan alimentar al tren y extender el servicio de transporte masivo de personas. Este esquema promovería otros sectores industriales tales como el turismo urbano, la dinámica económica de comercio y servicios de comida, entre otros.

Adicionalmente, si se visualizara una gran área peatonal en el casco urbano, donde sólo se pudiera ingresar a pie o en bici-moto, patineta y demás, haría proliferar encadenamientos productivos de artesanías, arte, comidas, museos, espacios públicos recreativos, actividades educativas, proyectos de reforestación, agricultura urbana, etc. Ello tendría un impacto significativo en el mercado de bienes raíces de la zona. Por ejemplo, se requerirían estaciones para recarga y estacionamiento de bici-motos, hospedaje para turistas, restaurantes y cafés, espacios para el arte y la innovación, entre otros. Por supuesto, esta gran zona peatonal haría más viable la producción de energía renovable, por ejemplo, energía solar, pues se podrían ubicar paneles solares tanto en techos de edificios, así como suspendidos sobre las vías peatonales, proveyendo de sombra y guareciendo de la lluvia a los transeúntes.

El tercer ecosistema de valor es la reforestación. La creación de capital natural se está convirtiendo aceleradamente en elemento estratégico de empresas e instituciones públicas por igual. Identificar de qué manera enriquecer la fuente natural de los insumos o materias primas de toda industria tiene el potencial de que permite atender las causas del problema de manera constructiva y, a la vez, impulsar un desarrollo regenerativo de alto impacto social y económico. También, recuperar ecosistemas tiene un alto potencial de productividad para el sector turístico así como para la ciencia que estudia procesos ecológicos.

Hoy en día, la economía circular constituye el modelo a seguir por las industrias líderes a nivel global, procurando que todo residuo se convierta en insumo para algún otro proceso industrial. De esta manera, no se generan desechos y se aprovecha el valor económico de todo residuo.

La valoración económica de ecosistemas y biodiversidad es una metodología que ofrece la posibilidad de ilustrar, por medio del análisis de costos y beneficios, el impacto positivo y los beneficios que se obtendrían, en una comunidad local o a nivel nacional, de regenerar el uso de suelos para la recuperación de la cobertura boscosa y de la fertilidad.

Además, la proliferación de la biodiversidad representa una interesante oportunidad para procesos de bio-industria, un sector que, globalmente, representa cientos de billones de dólares al año.

Este es apenas el inicio de una conversación que, de ser coordinada transversalmente con sectores público y privado, organizaciones de la sociedad civil y la academia, podría convertirse en un nuevo modelo de desarrollo regenerativo para Costa Rica.

20140507

Agradecimiento al Dr. René Castro Salazar

Deseo hacer público mi más efusivo agradecimiento al hasta hoy, Ministro de Ambiente y Energía, Dr. René Castro Salazar por haber tenido la visión, la iniciativa, el coraje y la capacidad de gestionar un experimento tan lleno de virtud como ha sido establecer una agenda de crecimiento verde entre Costa Rica y Japón. 

Desde el año 2011, tanto la OCDE como la OMC y el PNUMA incorporaron principios y buenas prácticas relacionadas al crecimiento verde como un modelo de desarrollo efectivo para mitigar las causas del cambio climático y permitir una gradual adaptación a sus efectos. 

Desde un año antes, usted, don René, visualizó a nuestro país lanzando una estrategia bilateral desde nuestra Cancillería vinculando a Costa Rica con varios socios políticos y aliados estratégicos en esta causa que nuestro país siempre ha liderado. 

Si bien el experimento que se gestó en la Embajada de Costa Rica en Japón ha sido el único hasta el momento, desde el MINAE usted le ha puesto esmero y muchísimas horas de trabajo junto con su equipo de colaboradores que han gestionado de manera impecable todo lo que fue requerido y de manera oportuna para sacar adelante la tarea. 

Gracias, don René, porque de este impulso suyo derivarán beneficios para cientos de miles de costarricenses por generaciones venideras. 

Gracias, don René, por haber mostrado el lado más noble de un líder en la batalla. ¡En mil de ellas!

Gracias, don René, porque, a título personal, jamás hubiera tenido ni capacidad de imaginar que era posible tener la oportunidad que usted me ha dado, y todo el crecimiento cultural, laboral y profesional que he vivido ha transformado mi vida de manera permanente. 

Desde hace 20 años, cuando yo era apenas un universitario de primer ingreso y usted ya un Ministro a sus escasos 36 años, he seguido sus pasos y lo he visto como un ejemplo formativo para mí. Haber tenido la oportunidad de laborar a su lado, en su equipo, implementando sus ideas y su visión, ha sido un inmenso honor, sólo superado por el honor mayor de haber servido de nuevo a la Patria desde lejos del terruño, quizás el costo más alto que se paga en estas lides. 

Deseo que se tome unos días de merecido descanso y luego vuelva a emprender, con el mismo tesón y con el mismo esmero, todo lo que producirá para usted, para nuestra nación y para nuestro planeta, en los próximos 20 años de creación de valor compartido. 

Con muestras de mi máxima consideración y estima, 

Álvaro Cedeño Molinari
Embajador de Costa Rica
Tokyo, Japón

20140415

Una agenda verde

Los últimos tres años, el Estado costarricense ha hecho múltiples esfuerzos por desarrollar una agenda de crecimiento verde con Japón. Este plan piloto ha tenido réditos que dan para creer en la oportunidad de emprender gestiones similares con otros países clave en nuestro entorno diplomático y comercial.

El fundamento de este experimento ha sido, en palabras de Porter, la creación de valor compartido, o sea, de qué manera podrían Costa Rica y Japón vincular sus fortalezas para generar nueva riqueza.

Así, se identificaron diversos sectores en los cuales existía este potencial: energías renovables, transporte bajo en emisiones, tecnologías de ciudad inteligente (smart city), bioindustria y turismo ecológico.

El gobierno japonés ha sido más que receptivo al respecto. Se aprobó un crédito de JICA (en inglés, Agencia para la Cooperación Internacional de Japón) para el desarrollo de tres nuevas plantas geotérmicas en Guanacaste, se firmaron dos líneas de crédito con el JBIC (en inglés, Banco de Cooperación Internacional de Japón) para el financiamiento de vehículos bajos en emisiones para el transporte público y para tecnologías eco-eficientes, y se firmó un JCM (mecanismo para el intercambio de créditos de carbono), el primero que Japón ha firmado en Latinoamérica.

Si bien aún no se ha cuantificado el impacto en reducción de emisiones que estos diversos proyectos tendrían para nuestro país, dejan claro que hay un compromiso serio y vigoroso de un socio internacional con la influencia geopolítica que tiene Japón para atender un problema tan grave como lo es el cambio climático, y que además nos permitiría acercarnos decididamente hacia la carbono-neutralidad, un estándar de política pública y responsabilidad social empresarial que Costa Rica procura establecer a nivel mundial.

La misma metodología utilizada en estos tres años con Japón se podría extender a otros diez países distribuidos en cinco regiones geográficas, y en los cuales Costa Rica ya tiene presencia diplomática, a saber: Corea del Sur y China en el Lejano Oriente, Australia y Singapur en el Sureste Asiático/Oceanía, Qatar e Israel en el Medio Oriente, Alemania y Noruega en Europa, y Estados Unidos y Brasil en las Américas.

El liderazgo que tiene Costa Rica al cabo de 60 años de esfuerzos en generación de energía renovable, conservación de ecosistemas y biodiversidad, y una dinámica económica a partir del turismo amigable con el medio ambiente, posicionan al país como ejemplo de desarrollo regenerativo, habiendo logrado triplicar su Producto Interno Bruto al tiempo que se duplicó la cobertura boscosa, todo en los mismos treinta años pasados.


En lugar de esperar a que las oportunidades lleguen a nuestra puerta, debemos salir a buscarlas o, mejor aún, innovar y crearlas nosotros mismos como ya se ha hecho.

20140301

Bioalfabeta, ¿y qué?


La noche de las elecciones pasadas tuve un sueño. Soñé que llegaba a la Embajada un niño de nueve años vestido con los colores de su partido político y decía ser un emisario del candidato. Traía un mensaje para los votantes y pedía permiso para leerlo. El simple gesto me conmovió así que lo dejé leer su mensaje. Era una petición a la ciudadanía para prestar más atención a la conservación del medio ambiente.

Ese sueño me hizo recordar que los niños son más bioalfabetas que los adultos.

Hoy quiero demostrarles el valor que tiene la bioalfabetización para el mundo y las oportunidades que representa para Costa Rica.

Ser bioalfabeta es como tener unos lentes especiales para apreciar nuestro entorno. Por ejemplo, puedo ver cuánta agua debe liberar una represa hidroeléctrica para generar esta luz y cuál es el costo ambiental que tiene hacer la represa, y generar y consumir esta electricidad.

O puedo ver los costos detrás de la tasa de café que tomamos esta mañana para ver adónde crece ese café, cuánto esfuerzo y energía requiere llevarlo al beneficio y a la empacadora y al supermercado y a nuestras cocinas para prepararlo y el impacto que genera en el ecosistema el detergente que usamos para lavarla.

O si quieren pueden ponérselos cuando se coman el próximo gallo pinto. Podrán ver de dónde viene el maíz de las tortillas o la leche de la natilla. Se sorprenderán cuando vean desde dónde vienen los frijoles y cuál es su huella ecológica para darnos nuestro delicioso desayuno típico.

Póngaselos para ver la ropa que visten y los dispositivos electrónicos que usan o cuando estén pegados en la presa, para ver el impacto de sus vehículos en el ambiente.

Con estos eco-anteojos puedo ver todo lo que ha hecho este país por preservar la vida, como reservar un tercio de su territorio para áreas protegidas; contribuir con el descubrimiento de casi 4000 nuevas especies para la ciencia; o ser pionero en turismo sostenible.

Por si acaso, voy a recordar lo obvio: nuestro planeta es el único en el universo en el que existe vida. Y los seres humanos somos la única especie consciente de esta realidad. Pero ser bioalfabetas, a pesar de que es indispensable para preservar la vida en la Tierra, pareciera escasear en el mundo entero.

Hay algunos rasgos culturales costarricenses que han forjado las bases para convertirnos en líderes en un mundo que afronta severos problemas ambientales.  

Hace casi medio siglo creamos la Ley Forestal que detuvo la deforestación y promovió la regeneración de bosques que nos coloca hoy como el país número uno en reforestación en los últimos 40 años.

Creamos el Pago por Servicios Ambientales, una innovación de política pública Hecha en Costa Rica que hoy en día es considerada en varios lugares del mundo como un nuevo mecanismo óptimo para la creación de capital natural. Pero para nosotros no es nada nuevo.

Tenemos un clima óptimo, una variedad de recursos naturales renovables exquisita y diez veces más biodiversidad por kilómetro cuadrado que cualquier otro país.

Es importante ver primero lo bueno que tenemos y lo que se ha hecho bien. Nos ayuda a saber por dónde vamos en la ruta del progreso nacional relativa a otros países, y nos permite apoyarnos en esas grandes fortalezas para luego corregir las múltiples áreas que todavía requieren mejoría.

En mi trabajo a menudo hago presentaciones sobre el capital natural de Costa Rica, y la gente se sorprende al descubrir lo que tenemos: casi 100% de generación eléctrica renovable y el potencial para desarrollar mucho más; 800 especies de aves, que es una décima parte del total mundial; que cinco de las siete especies de tortugas marinas en el mundo nacen en nuestras playas; grandes felinos, perezosos, manatíes, tapires, pizotes y monos, serpientes, ranas e iguanas de todo color y sabor, y una variedad de especies marinas entre peces, tiburones, delfines y ballenas que ni nosotros mismos conocemos bien. Ni qué decir de las más de mil especies autóctonas de orquídeas y miles y miles de flores, hongos, insectos y demás formas de vida.

Ustedes se preguntarán: y de qué sirve ser bioalfabeta? ‘Porta’mí! Diay, resulta que la crisis ambiental en la que está metida la Tierra es de tales dimensiones que es materialmente imposible seguir desarrollándonos en el Siglo XXI como lo hicimos en el Siglo XX. No hay suficiente tierra fértil ni agua potable ni marfil de elefante ni atún ni bosques para disfrutar lo que hemos disfrutado sin límites hasta hoy.

De aquí al 2050 reinventaremos todo en la economía global. Desde qué comemos y cómo producimos nuestros alimentos, hasta cómo generamos y consumimos energía, cómo nos transportamos, qué vestimos, y cómo nos entretenemos. Esta gran ola de innovación -que ya comenzó- está condicionada por los límites naturales del medio ambiente. O sea, no podremos disponer de más recursos naturales de los que el planeta pueda regenerar naturalmente. Y por otro lado, está condicionada por la necesidad de reducir la huella ecológica del quehacer humano, o sea, el impacto negativo que tenemos en el planeta.

Para revertir el impacto negativo y hacerlo positivo, tendremos que aprender de la naturaleza, por ejemplo: cómo es que una ostra, que es un organismo con un nivel tan básico de desarrollo, puede construir una concha tan dura y resistente sin usar electricidad, sin emplear mano de obra y sin contaminar su entorno? Cómo es que el bambú, que es una fibra vegetal tan firme y buen aislante de temperaturas, crece tan rápido y con tan bajo consumo de agua? O cómo hacen esas termitas que viven en nuestros bosques que digieren materia vegetal del suelo y la convierten en un residuo de alto valor combustible?

La única manera de aprender de la naturaleza para innovar y crear nuevos materiales y productos es siendo bioalfabeta, entendiendo el lenguaje de la vida, conociendo la biodiversidad, conservándola, y por supuesto, apreciándola.

Por eso creo que Costa Rica lleva una ventaja enorme en este camino. ¿Quién aquí no ama la naturaleza? ¿Quién aquí no entiende que dependemos del medio ambiente para disfrutar de la calidad de vida que tenemos en este país? Estamos ante una grandiosa oportunidad de volver a anticiparnos a los tiempos y reinventarnos de nuevo, como cuando instituimos la educación pública, obligatoria y gratuita, o cuando creamos las garantías sociales o abolimos el ejército. Podemos crear la mejor versión de Costa Rica que haya existido. Regenerar capital natural para la creación de riqueza es algo en lo que tenemos suficiente camino recorrido y el mundo entero necesita de nuestra experiencia.

Es hora de que esta generación asuma un liderazgo global Hecho en Costa Rica y conquiste el planeta como lo han hecho ya muchos costarricenses en el pasado, desde astronautas y nadadoras hasta juezas internacionales y escultores, premios Nóbel y Príncipes de Asturias.

Debo hacer una advertencia: ese liderazgo global, esa innovación, esa reinvención costarricense no es ni responsabilidad ni tarea de ningún gobierno. A los funcionarios públicos se les contrata para administrar la cosa pública, no para hacer maravillas ni magia ni milagros. Creer que la innovación proviene de los gobernantes de turno es convertir a los gobiernos en un embudo al cual le pedimos insistentemente que innove, y el resultado es una pega de chorizo que obstruye todo el quehacer de la administración pública y provoca serios errores de administración. Y administrar no es tan difícil. Lo difícil es cargar con las expectativas ilimitadas de una ciudadanía que está pidiéndole peras al olmo.

Más bien, ¡de la innovación de la sociedad civil deberían surgir nuestros líderes públicos!

Lo que necesitamos es hacerle un bypass a los gobiernos. Dejarlos administrar, exigirles que lo hagan con excelencia y dedicarnos, como sociedad civil, a innovar. Si queremos lograr resultados singulares, debemos combinar factores singulares. Qué pasaría si tuviéramos más intercambios de ideas entre economistas y ecólogos; políticos y activistas; artistas y emprendedores? ¡De la diversidad de ideas es que surge la innovación!

Amigos: pensemos más! Conectémonos más entre nosotros! Produzcamos nuevas ideas inspiradas en la naturaleza! Compartámoslas! Divulguémoslas! Apoyemos las buenas cosas que ya se están haciendo aquí en Costa Rica y convirtámoslas en buenas noticias virales, como el proyecto GoProfileGreen de Daniel Carranza! Exportémoslas al mundo! Allá el gobierno las irá adaptando poco a poco como parte de su ejercicio de administración y el planeta entero lo agradecerá.

La próxima vez que escuchen hablar de desempleo o incertidumbre o pesimismo ante la falta de oportunidades, póngase sus eco-anteojos y descubra lo que yo estoy viendo ahora: un país que ha progresado en armonía con la naturaleza y es líder global en preservación de la vida.

Recuerden que el planeta entero es una oportunidad gigante que requiere con carácter de urgencia de más costarricenses que pongan a buen uso su inventiva, su bioalfabetización, y sobre todo su audacia para lograr grandes cosas!

Hoy hace 100 días nació mi primera hija. Espero que cuando ella tenga nueve años y vea esta presentación hayamos avanzado bastante hacia la bioalfabetización del país y del mundo.

Y es que ¿si no lo hacemos nosotros, entonces quién? Y si no lo hacemos ahora, ¿entonces cuándo?

Pura vida!

20131029

Palabras de bienvenida a Japón para el Ministro Manuel Obregón

Su Alteza Imperial, princesa Takamado,
Miembros del cuerpo diplomático,
Señor director del Instituto Cervantes, don Antonio Gil,
Queridos amigos,

La Embajada de Costa Rica se enorgullece en presentar al señor Ministro de Cultura y Juventud de la República, señor Manuel Obregón López.

Durante su gestión ministerial desde el año 2010, el Ministro Obregón ha logrado darle el realce que merece el campo de la cultura en la agenda política del país, y sus esfuerzos han tenido positivas repercusiones internacionales también.

En parte, se debe al talento artístico que lo ha caracterizado como músico, compositor e intérprete y al valor que ha sabido darle a todo esfuerzo creativo de nuestro pueblo.

Los últimos tres años, Costa Rica ha propuesto en Japón una agenda de crecimiento verde, siguiendo el rumbo que llevan organizaciones internacionales tan importantes como la OCDE y la OMC, y en busca de la creación de valor compartido entre ambos países.

Ello nos ha permitido alinear el modelo de desarrollo costarricense con las más urgentes necesidades ambientales del planeta.

El concierto de esta noche, además de destacar la importancia de la cultura en las relaciones internacionales, también es una manifestación artística de altísimo valor para la agenda verde costarricense.

Me permito finalizar esta introducción con una reflexión personal. A inicios de este siglo, viví por dos años en el ártico del norte de Noruega.

Para un hombre tropical como yo, fueron dos largos, fríos y oscuros inviernos. Muchas de aquellas noches polares encontré inspiración en las melodías que escucharán a continuación, las cuales iluminaron mis días y derritieron la nieve a mi alrededor.

Al señor Ministro, y ante todo al gran compositor y pianista Manuel Obregón, le agradezco aquella inspiración que todavía me acompaña.
Con ustedes, Simbiosis: Piano y Bosque Tropical Lluvioso.